jueves, 23 de diciembre de 2010

Amor y otras drogas


Paseando y sumergiéndome por los infinitos vídeos de los que dispone YouTube he encontrado este trailer que me ha llamado la atención. Aparentemente se trata de la típica película americana (y no nos equivocaríamos si lo afirmáramos) pero tengo que reconocer que siento debilidad por este tipo de películas, las previsibles, aquellas en las que aun no han aparecido las letras del título y no solamente tienes claro el final sino que incluso eres capaz de adivinar todo lo que transcurrirá a lo largo de la película.

Mucha gente pensará que eso es aburrido, que una película tiene la finalidad de distraer, entretener e incluso conseguir que el espectador se concentre tanto en la película que olvide su realidad, pero a veces, cuando no te apetece pensar y estar dos horas concentrado en como se desenvuelve una historia, las comedias románticas, como la que podemos ver en el vídeo, son las que necesitamos. Películas que al verlas solo tenemos en funcionamiento los ojos mientras todas las partes del cuerpo desconectan, se relajan y disfrutan de ese momento de desconexión. Por ese motivo su existencia es de vital importancia porque no siempre podemos estar con los cinco sentidos (el sexto no siempre está en funcionamiento) en todo y a veces es solo eso lo que necesitamos, algo que nos distraiga. 

No estoy de acuerdo con aquellos que critican la sencillez de este tipo de películas porque aunque nos muestran una realidad irreal, unos personajes y un modelo de actuación único y una manera de resolver los problemas ficticia, nos muestran aquello que nos gustaría encontrar en nuestra vida diaria. Esa falsa perfección (que nos han inculcado desde las pantallas) solo podemos encontrarla allí y como somos conscientes del engaño no somos engañados, ni ellos estafadores, simplemente se trata de la necesidad de finales felices (que escasean en la vida real, en nuestra vida), de la cual cada persona tiene una dependencia mayor o menor.

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